lunes 6 de abril de 2009

Expertos identifican genes relacionados con la hepatitis B

Un equipo de científicos japoneses identificó una serie de mutaciones genéticas que parecen volver a las personas más susceptibles a la infección crónica con el virus de la hepatitis B.

Alrededor de 400 millones de personas están infectadas crónicamente con hepatitis B en todo el mundo. Cerca del 60 por ciento de los cánceres hepáticos están relacionados con la hepatitis B crónica y con la cirrosis y la formación de cicatrices en el hígado.

En una carta publicada en la revista Nature Genetics, los investigadores dijeron que analizaron los genes de grupos de pacientes con hepatitis B y los compararon con los de otros participantes sin la enfermedad.

El equipo señaló que los pacientes con hepatitis B presentaban 11 mutaciones genéticas en una región que incluye a los genes HLA-DPA1 y HLA-DPB1.

"Estos genes son estructuralmente similares a los que codifican proteínas cruciales para emitir una respuesta inmune contra el VHB (virus de la hepatitis B)", escribieron los autores.

Los investigadores, dirigidos por Yoichiro Kamatani, del Centro del Genoma Humano de la Universidad de Tokio, estudiaron los genes de 786 japoneses con hepatitis B y de 2.201 personas sin la condición.

Los resultados fueron luego comparados con los de otros tres grupos de personas que contaban con un total de 1.300 pacientes con hepatitis B y 2.100 participantes saludables.

"Pese a que la prevalencia de enfermedad no está determinada solamente por factores genéticos, los resultados presentados en nuestro manuscrito sugieren que los factores genéticos ejercerían una influencia sustancial en la prevalencia de enfermedad infecciosa", escribió el equipo.

La generación de cicatrices en el hígado y el cáncer hepático producen en conjunto 1,5 millones de muertes por año a nivel global.

La hepatitis B es endémica en partes de Asia y Africa y la principal forma de transmisión es de la madre al hijo. En todo el mundo existen 400 millones de portadores del VHB y unos 130 millones viven en China. Entre el 10 y el 17 por ciento de la población china es portadora de la enfermedad.

Comer 70 gramos de brócoli a diario ayudaría a evitar algunos problemas de salud

Un estudio realizado en Japón reveló que comer 70 gramos de brotes de brócoli por día durante dos meses protegería contra una bacteria estomacal común vinculada con la gastritis, las úlceras e incluso el cáncer de estómago.

Los brotes frescos de brócoli contienen una buena cantidad de sulforafano, un bioquímico natural que parece impulsar la producción en el intestino de enzimas que protegen contra los radicales de oxígeno, que son químicos que dañan el ADN, y de la inflamación.

En un artículo publicado en la revista Cancer Prevention Research, científicos hallaron que comer 70 gramos de brócoli a diario ayudaría a evitar algunos problemas de salud graves.

"Identificamos una comida que, si se consume regularmente, podría impactar sobre la causa de muchos problemas gástricos y quizá finalmente ayudar a prevenir el cáncer de estómago", dijo Jed Fahey, del Centro de Protección Química del Cáncer Lewis B. y Dorothy Cullman, de la Johns Hopkins University.

Desde hace tiempo se sabe que el sulforafano es un antibiótico potente contra el Helicobacter pylori, una bacteria que causa gastritis, úlceras y cáncer estomacal. Pero éste es el primer ensayo que muestra los efectos del compuesto sobre las personas.

"Los brotes de brócoli tienen una concentración mucho mayor de sulforafano que las cabezas maduras (de ese vegetal)", explicó Fahey.

En su estudio, los investigadores administraron a 25 personas japonesas infectadas con Helicobacter pylori 70 gramos de brotes de brócoli por día durante dos meses.

Otros 25 pacientes afectados por la bacteria consumieron la cantidad equivalente de brotes de alfalfa, que no contiene sulforafano.

"Sabemos que una dosis de algunos gramos por día de brotes de brócoli es suficiente para elevar las enzimas protectoras en el cuerpo. Ese es el mecanismo por el cual creemos que están ocurriendo muchos de los efectos protectores del químico", manifestó Fahey.

"El hecho de que los niveles de infección e inflamación se reduzcan sugiere que la probabilidad de contraer gastritis, úlceras y cáncer posiblemente disminuya", señaló el autor.

La Organización Mundial de la Salud (OMS) califica al Helicobacter pylori como un cancerígeno.

La bacteria, que se aloja en la cubierta del estómago, afecta a miles de millones de personas, o la mitad de la población mundial.

El Helicobacter pylori se relaciona desde hace mucho con las úlceras de estómago, las cuales suelen curarse con antibióticos.