sábado, 3 de octubre de 2009

La crisis de los 40 ahora se vive después de los 50



Ocurre con mayor frecuencia en los hombres. Son ellos quienes, llegada cierta edad, suelen replanteárselo todo: desde el matrimonio hasta cada detalle de su estructurada cotidianidad y muchos comienzan a sentir la imperiosa necesidad de romper con todas sus "amarras". El fenómeno no es nuevo. Se le conoce como la crisis de la mediana edad y, desde 1965 -cuando fue descrita por primera vez por un sicoanalista canadiense-, se identifica con una suerte de "comezón" que emerge al cruzar el umbral de las cuatro décadas de vida. Sin embargo, una serie de cambios relacionados con nuevas formas de vivir la etapa adulta está haciendo que este período de turbulencia emocional se haya desplazado a los 50 años.
En 2008, un estudio realizado en 72 países, por expertos de la Universidad de Warwick (Inglaterra) y del Dartmourh College (Estados Unidos) confirmó sin querer esta tesis. Buscaban una prueba empírica para la existencia de esta crisis y comenzaron a analizar los niveles de felicidad y satisfacción de hombres y mujeres que sobrepasaban los 40 años. Comprobaron que efectivamente se registra una curva negativa en los niveles de felicidad, en diversos países y culturas, pero no en la década en que ellos esperaban. En naciones como Estados Unidos, por ejemplo, comienza -en promedio- a presentarse a partir de los 50, hallazgo que fue especialmente válido para los hombres.
El estudio no indagó en las razones de este desplazamiento, pero los especialistas coinciden en que parece ser un fenómeno que se está dando cada vez con mayor frecuencia en el mundo. Y las cifras indican que también ocurre en Chile. El divorcio, por ejemplo, es uno de los indicadores que mejor refleja que una crisis se ha instalado en la vida de una persona adulta y las cifras de separaciones entre chilenos mayores de 50 en el país han experimentado un salto significativo: entre 2005 y 2009 el número de hombres y mujeres que superan las cinco décadas de vida que optó por divorciarse tras muchos años de matrimonio se elevó en 130%, según cifras del Registro Civil.
Fueron más de 14 mil mujeres y más de 18 mil hombres. Pero ¿cómo saber que esto es el resultado de la famosa crisis? Basta comparar con lo que ocurre en las parejas jóvenes que se separan. En el estudio de abogados Mundo Legal cuentan que a los 30 años la mayoría se divorcia de común acuerdo. Pero entre los actuales cincuentones, la mayoría de los divorcios son unilaterales, donde uno de los integrantes decidió abandonar el hogar, porque "ya no podía más".
LOS ANTIGUOS 30
Los 40 de hoy son los antiguos 30, dicen los investigadores: con matrimonios que comienzan, con hijos pequeños, sin vidas consolidadas. Un estudio realizado en Estados Unidos y publicado en la revista Journal of Personality, por ejemplo, encuestó a más de 120 mil personas que atravesaban por esta década. El sicólogo estadounidense Sam Gosling, uno de los autores de la investigación, cuenta a La Tercera que con sorpresa descubrieron que los 40 están hoy muy lejos de ser una etapa crítica, de ambiciones frustradas o de ese sentimiento de que el tiempo se está agotando. Todo lo contrario, dice, es una década de una alta satisfacción con lo que se está experimentando.
Según concluye el estudio americano, las personas alcanzan una mayor estabilidad emocional en este período. Gosling dice que en la investigación se vio que a partir de los 40 tendían a aumentar sentimientos de satisfacción con los logros alcanzados y con la propia personalidad. Según cuenta, hasta hace poco se pensaba que la personalidad se termina de configurar a los 30 años, pero ahora se sabe que este proceso continúa en los 40.
"Esto desafía la noción de una crisis de la mediana edad al cumplir los 40 años. Muy por el contrario, al finalizar los 30, las personas comienzan a relajarse, a disfrutar de la vida y de la compañía de otras personas", dice el especialista.
CAMBIANDO PAÑALES A LOS 40
Que los 40 se hayan transformado en una época de alta satisfacción y, por ende, que la crisis de la mediana edad esté llegando ahora a los 50 es, para los especialistas, el resultado de las profundas transformaciones que ha experimentado la sociedad y que determinan la forma en que afrontamos la adultez. Cambios que también tienen relación con el aumento en la esperanza de vida: si en los 70 promediaba los 63 años en Chile, hoy es hasta los 78 años. Y que se experimentan desde muy temprano en la vida.
Muchos autores han hablado, por ejemplo, de que hoy la adolescencia no concluye con el joven egresando del colegio, sino que se extiende hasta incluso la tercera década de vida.
Hace casi dos años, el sociólogo estadounidense William Galston, investigador del Brookings Institution de Washington -uno de los más importantes Think Tank en Estados Unidos- optó por darle un nombre al período que sigue a la adolescencia. "La edad de la Odisea" la llamó y transcurriría entre los 25 y los 35 años, una nueva etapa en la cual las personas no se sienten niños, pero tampoco adultos: cambian frecuentemente de trabajo, evitan todo compromiso, viven solos, luego vuelven a la casa de sus padres o se van al extranjero para realizar cursos y posgrados.
De hecho, Santiago es la segunda ciudad de Latinoamérica donde los jóvenes más han postergado el momento de contraer  matrimonio. En 1998, las parejas que aceptaban el vínculo lo hacían cuando ellas tenían 26 y ellos 30 años, en promedio. Actualmente, ellas se casan a los 30 años y ellos, a los 34.
Por eso, si hasta hace pocas décadas, los 40 eran la etapa en que la mayor parte de las personas tenía sus vidas consolidadas en torno a la familia, hijos adolescentes y al trabajo, ahora muchos cuarentones están recién cambiando pañales. Y por ende, se encuentran demasiado ocupados para pensar en crisis existenciales.
En Chile, por ejemplo, el número de hombres que se vuelven padres por primera vez en sus vidas después de los 40 creció en 20% durante la última década y, mientras en 1996 nacieron 14 mil 800 niños de padres de entre 40 y 49 años, en 2006 la cifra se elevó a 24 mil 800.
Con las mujeres el fenómeno es aún más pronunciado. Según datos del Instituto Nacional de Estadísticas, las madres primerizas de entre 40 y 44 años han aumentado 25% desde 2002. Los primeros matrimonios en esta década también han aumentado. El número de hombres cuarentones que se casó por primera vez se elevó 40% en los últimos 10 años, mientras que entre las mujeres de la misma edad, esta cifra se incrementó 20% en igual período.
Juan Flores, doctor en Sicología de la U. de Chile y presidente de la Sociedad Chilena de Psicoanálisis, explica que las condiciones en las cuales se desenvuelve una persona son las que determinan el advenimiento de las crisis: el momento en que una persona se casa, se independiza económicamente o se convierte en padre. Todo influye, dice. "En la medida que estas situaciones se presenten tardíamente, los momentos críticos también se retrasan. Porque las crisis no tienen relación con procesos biológicos, sino con la forma en que una persona se inserta al interior de una cultura".

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Actualmente son muchos países los que reconocen los efectos beneficiosos de esta costumbre tan española. Así lo corrobora la investigación realizada en 2007 por Nasaka A y Oikonomou y publicada en Archives of Internal Medicine 167, la siesta es una de las mejores recetas para eludir los problemas cardíacos. Se demostró también, que los sujets que dormían siesta ocasionalmente redujeron en un 12 por ciento frente a los que lo hacían habitualmente lo redujeron un 37%. Del mismo modo la Academia Americana del Sueño ha realizado un estudio al que ha titulado 'Siesta' los beneficios que aporta su práctica.
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